¿Para que sirve?

Su finalidad no es otra que atar los pensamientos a la voluntad; tal logro, paulatino y escalonado en virtud de la práctica, es el mayor patrimonio posible en términos de serenidad. Nuestro mayor enemigo, en estos mismos términos, es el pensamiento alocado, la llegada incontenible de pensamientos, tanto del futuro como del pasado que nos llevan a la ansiedad, el estrés, los miedos y las culpabilidades, enajenándonos del momento presente que siempre suele ser benévolo si no lo teñimos de historia personal.